PRENSA
La cátedra del Burrito

Es parte del legado de Marcelo Gallardo, del sello que quiere dejar en el club que ama. Uno de los principales motivos que lo mantuvo en su cargo a pesar del agotamiento que sufrió a fin de año y que lo tuvo al borde de la renuncia. Que River vuelva a ser una fábrica de cracks también es uno de sus objetivos y el elegido para representar este ambicioso proyecto que se puso en marcha el lunes refleja exactamente lo que pretende Napoleón: la figura de la flamante creación del técnico para formar juveniles es Ariel Ortega.

El trabajo es supervisado por Gabriel Rodríguez, máximo responsable del fútbol amateur, aunque está a cargo de Gustavo Grossi, director deportivo de fútbol juvenil. Se trata de un selectivo integrado por 100 pibes del club (65 de ellos viven en la pensión) que por la mañana se entrenan con sus categorías y por la tarde trabajan en un perfeccionamiento. "Correcciones de la técnica y táctica individual", explica Grossi.

Los chicos se dividen por categorías en tres grupos y el Burrito está a cargo del selectivo de los 2000, 2001, 2002 y 2003. La tarea del ídolo pasa principalmente por enseñarles movimientos de ataque y definición a los delanteros. Es lo que más le gusta. Aunque en base a su experiencia también traslada sus conocimientos integrales.

Seguramente, ningún pibe logre la gambeta antinatural de Ortega ni su imprevisibilidad en cada jugada, pero al menos podrán corregir cuestiones puntuales de acuerdo a las cualidades técnicas de cada uno e incorporar sabiduría cara a cara con un fenómeno. Por ejemplo, cómo perfilarse para definir o cómo amagar para ir a buscar un centro. "Salgan y entren del área, no se queden estáticos", les decía ayer. Además, claro, el Burrito cuenta con el carisma para transmitir el amor por River para que los pibes entiendan lo que significa vestir esa camiseta.

El equipo de conductores del Grupo de Elite se completa con Rivarola y Borrelli. Con esta metodología se suman horas de trabajo para los chicos que, además, estudian y comen en el club. Los juveniles pasaron a tener siete turnos por semana, y los infantiles, de tres a cinco. Los futbolistas seleccionados se evalúan permanentemente y cada tres meses el selectivo se renueva, o se mantiene. "Es una forma de profesionalizar la actividad, hay premios y castigos", cuentan en el club. Por eso, el proyecto también incluye el aporte de la neurociencia, a cargo de la doctora Sandra Rossi, otro de los secretos de Gallardo. Igual, es evidente que la estrella de la nueva creación del Muñeco es la cátedra del Burrito.

 

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